Raúl Moreno
El sevillano que volvió del mundo
Sanlúcar de Barrameda
Vinos que rompen moldes
De Londres a Estados Unidos, de Australia a Georgia, de Sudáfrica a Jerez. La vida de Raúl Moreno Yagüe es un viaje de 23 años alrededor del vino. Su historia comienza casi por accidente: a los 18 años se fue a Londres para aprender inglés, terminó en sala, se formó como sommelier y poco después empezó a ganar campeonatos internacionales.
La inquietud lo llevó a cruzar océanos: trabajó en restaurantes de renombre en EE.UU., estudió Viticultura en Nueva Gales del Sur y Enología en Melbourne, donde incluso llegó a ser profesor de análisis sensorial. Al mismo tiempo, asesoraba restaurantes, coordinaba cursos del WSET en Oceanía y hacía hasta cuatro vendimias por año en hemisferio norte y sur, convencido de que así acumularía experiencia en tiempo récord.
Tras dos décadas de formación y viajes, Raúl y su familia regresaron a Sanlúcar de Barrameda. Desde allí impulsa un proyecto propio con sello personal: vinos que rompen moldes, desde blancos, tintos, claretes y naranjas hasta expresiones sin encabezar en el Marco de Jerez. Su curiosidad no tiene límites: Chardonnay y Pinot Noir que evocan Borgoña, generosos con alma contemporánea y experimentos que hacen saltar por los aires cualquier cliché de la región.
Raúl Moreno no es solo un enólogo, es un alquimista de terroirs. Cada botella suya combina precisión técnica con una pulsión creativa casi cubista. Un sevillano superdotado que cambió el confort por la reinvención constante.


