Casa Vinícola Moliniás
La aventura de recuperar la historia; vida, paisaje y tradición
Sobrarbe, Pirineo Aragonés
Vino de montaña, raíces que resisten
Casa Vinícola Moliniás nace del deseo profundo de recuperar una historia. Una historia que había quedado atrapada entre piedras, silencio y abandono. En pleno corazón del Pirineo Aragonés, en la comarca de Sobrarbe, esta pequeña bodega de montaña trabaja por devolverle vida a una tierra que un día lo tuvo todo.
En 1964, Antonio —el último habitante original de Casa Moliniás— cerró la puerta de la finca y se marchó. Atrás quedaban las viñas, los animales, el cáñamo y una forma de vida tan dura como hermosa. Su obsesión: que algún día pudiera entrar un tractor. No lo consiguió.
Casi seis décadas después, en mayo de 2020, en plena pandemia, se volvió a plantar una viña en Moliniás. Cepa tras cepa, a mano, entre muros centenarios. De las primeras 2.500 a las 8.000 de hoy. Sin prisas. Con respeto. Con memoria.
Moliniás no es solo una finca. Es un paisaje cultural vivo. Allí, cada metro cultivado fue ganado a pulso con muros, terrazas, pastoreo y sabiduría popular. Hoy, la bodega no solo recupera viñas olvidadas: también reconstruye la relación ancestral entre las montañas, sus habitantes y el vino.
La despoblación, la filoxera y el olvido casi borraron la viticultura del Sobrarbe. Pero quedó algo: algunas cepas, algunos muros, y muchas historias por contar. Casa Moliniás las recoge y las embotella.
Aquí, el vino es resistencia. Es paisaje. Es pasado y futuro. Cultivar, no abandonar. Ese es el lema.
Cada botella es una forma de volver a habitar la montaña.


