Carter Mollenhauer
Human wines desde el sur de Chile
Chile
Vinos de terroir con identidad y oficio
Carter Mollenhauer es el proyecto personal y familiar de dos enólogos —Edgard Carter y Karine Mollenhauer— que entienden el vino como un oficio, una responsabilidad cultural y una forma de vida. Su trabajo nace de una convicción clara: Chile posee un potencial extraordinario para elaborar vinos únicos, gracias a su gran diversidad de suelos, climas y paisajes moldeados por el Pacífico y la influencia de los Andes. A esta riqueza natural se suma un enfoque profundamente humano, donde los viñateros, sus prácticas y su memoria son parte esencial del terroir.
El proyecto se desarrolla a pequeña escala, trabajando únicamente con uvas cultivadas sin agroquímicos sintéticos y vinificando con métodos delicados que favorecen la expresión del lugar. Fermentaciones nativas, mínima intervención, movimientos por gravedad, vinos sin filtrar y embotellados en origen: todo pensado para preservar la identidad del viñedo y la honestidad del vino. Para Carter Mollenhauer, la calidad no es un objetivo abstracto, sino un compromiso con la reputación del territorio y con las personas que lo trabajan.
Sus vinos nacen de parcelas seleccionadas en el Maule —como Ciénaga de Name y Los Despachos—, viñedos de secano con suelos graníticos o arcillo-calcáreos y una influencia oceánica que aporta frescura y equilibrio. Cada cuartel es cultivado por viticultores locales a quienes reconocen por nombre y apellido, reforzando ese vínculo humano que defienden como parte inseparable del terroir. La bodega que utilizan hoy, una construcción centenaria en San Clemente recuperada con ayuda de amigos y familia, encarna también esta dimensión afectiva y artesanal del proyecto.
Carter Mollenhauer elabora vinos que combinan la fruta nítida característica de Sudamérica con el equilibrio y la tensión de los grandes vinos del viejo mundo. Vinos que buscan poner en valor cada rincón de Chile, respetando su historia y sus paisajes, y donde la mano del enólogo actúa con precisión, sensibilidad y un profundo respeto por quienes cultivan la tierra. Un proyecto íntimo, hecho a mano y pensado para expresar, con claridad y autenticidad, el aspecto humano de cada vino.


