Cortes de Cima
Tradición familiar con mirada regenerativa y sostenible.
Alentejo, Portugal
Del Alentejo, vinos auténticos con raíces profundas
En Cortes de Cima, ha llegado el momento de la segunda generación, una evolución.
En 2019, la hija menor de Carrie y Hans Jorgensen, una pareja danesa-estadounidense que fundó Cortes de Cima, regresó a Vidigueira, en el Alentejo, para hacerse cargo de la finca y comenzar un nuevo capítulo en el negocio familiar. Anna pasó página, dejando atrás un modelo agrícola más convencional e intensivo, para adoptar una agricultura holística, regenerativa y orgánica, un retorno a las raíces de la antigua finca.
Cortes de Cima ya no es solo una propiedad productora de vino, sino una herdade que también elabora vino. Pasaron de la monocultura a la policultura, y redujeron la superficie total de viñedos de 240 a 99 hectáreas. El enfoque ahora está en la sabiduría biodinámica, apostando por la viticultura manual, reduciendo el riego y restaurando el suelo.
Los animales han vuelto. Gansos, gallinas, ovejas, burros y vacas fertilizan el suelo de forma natural, minimizando la necesidad de controlar malezas y usar fertilizantes. El equipo llevó a cabo un estudio exhaustivo del suelo de la finca y redujo la superficie de viñedos, concentrándose en aquellos con mayor potencial de calidad y capacidad para expresar su terroir.
Se están recuperando cepas viejas y autóctonas. Preservar la diversidad genética aporta resiliencia y una mayor identidad a los vinos. En Cortes de Cima, el objetivo es elaborar vinos frescos y elegantes en un clima cálido, mostrando la diversidad de los terroirs y preservando la vitalidad que nace de prácticas agrícolas conscientes.
La meta es inspirar a otros a través de la transparencia de sus palabras y acciones, el compromiso con el cambio y la pasión por la tierra.


